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Por Lourdes Brenes Parajeles Secretaria Ejecutiva de Foro
Emaús. En la provincia de Limón se respira “desarrollo”. Desde hace más de 100
años nuestra tierra ha visto surgir grandes empresas que con sus proyectos han
traído trabajo a la población. Ante esto hay realidades que no podemos dejar de
ver ni olvidar.
La expansión bananera en los años de 1980 amenazo la salud
ambiental, el equilibrio ecológico, la cultura y los derechos laborales en la
región. Fue conocido por todos(as), como el clero de la iglesia católica de
Limón, de una manera valiente y profética se pronuncio al respecto en la
carta pastoral “Sobre la Expansión bananera incontrolada” el 25 de
diciembre de 1989 firmada por monseñor Alfonso Coto (qdDg). Hoy otra expansión
incontrolada nos amenaza con consecuencias aun mayores para esta noble
tierra, es la expansión piñera, que al igual que en aquellos años, con una
falsa promesa de desarrollo, esta llenando los bolsillos de las grandes transnacionales
y dejando a las comunidades una serie de problemas ambientales y sociales que
al gobierno no le interesa que se conozcan.
Las empresas que están en este negocio de la piña nos
acusan de alarmistas, amarillistas y otros piropos que les agradecemos mucho,
porque como dice el dicho “cuando el río suena, es que piedras trae”. El
cultivo de la piña en todo el país trae consecuencias a corto, mediano y largo
plazo, que las poblaciones apenas empiezan a conocer. La tala indiscriminada y
de la noche a la mañana de bosques enteros, se da a vista y paciencia de las
autoridades. Los animales que habitan esos bosques se quedan sin su habitad y
emprenden la huida hacia los pocos árboles que puedan quedar en las
plantaciones piñeras. En la mayoría de fincas no quedan ni siquiera las
barreras vivas que por ley deben existir en estas plantaciones, y entonces
adonde van a vivir? Algunos tienen la infeliz idea de hacer sus casas en
los cables de la luz y pagan con su vida la ocurrencia. Otros salen hacia
la carretera y terminan sus días en las llantas de los carros. Todo esto sin
tomar en cuenta el daño al ecosistema. En Nicaragua ya se empiezan a sentir las
consecuencias del impacto de la expansión piñera en el caribe. Se preguntarán
por qué? Sin ser experta en el tema para contestar esta interrogante solo hace
falta preguntarse ¿a donde va la sedimentación que se produce de la forma
despiadada en que se prepara la tierra para este cultivo? La respuesta es que a
los ríos, puesto que la mayoría de empresas no cumplen con la instalación de
sistemas de drenajes que protejan “un poco” que la tierra suelta tenga ese
destino. Esta sedimentación de los ríos va a dar a los canales del tortuguero,
de ahí al río san Juan y por ultimo al lago de Nicaragua. Que les parece el
recorrido? A los estudiosos del impacto ambiental en el lago, no muy bien.
En cuanto al tema de la salud las comunidades cercanas a
las piñeras están denunciando desde hace tiempo problemas respiratorios cada
vez que se aplican los químicos utilizados en la piña, problemas en la piel en
los trabajadores que realizan esas aplicaciones y en las personas que viven muy
cerca de la plantación, alergias, descamaciones, etc. Así mismo se presentan
problemas gástricos que han sido asociados por el personal medico de los Ebais
al consumo del agua cerca de las piñeras. Inclusive en Buenos Aires de
Puntarenas y en Pital de San Carlos, tenemos datos de problemas de cáncer y
neurológicos a causa de los químicos en el aire cerca de las piñeras. Tenemos
la prueba de estas denuncias y esperamos poder comprobar de una vez por todas,
el impacto negativo de la mala planificación de la producción piñera en Costa
Rica.
Otro gran impacto lo sufren las zonas de recarga acuífera.
En el caso de los cantones de Pococí, Guácimo y Siquirres, la parte sur es
montaña y zona de mantos acuíferos. Así lo han demostrado diferentes estudios
como el de PRODUS en el año 2000.
A pesar de ello la expansión piñera ha visto tierra
fértil en esa parte de la provincia de Limón. Las comunidades de Milano,
Luisiana y Cairo, ya están pagando las consecuencias de la nula planificación
del uso del suelo y la acción de las piñeras en la zona sur del cantón de
Siquirres. Desde hace más de un año estas comunidades deben esperar el cisterna
para abastecerse de agua potable, debido a la contaminación provocada a las
nacientes de su acueducto. El ministerio de salud a pesar de que hizo pública
esta contaminación, semanas después se retracto y dijo que las aguas eran aptas
para el consumo, sin embargo no han dejado de enviar el cisterna a esas
comunidades. La comunidad de la Perla de Guácimo no quiere que ese sea su
destino, y están trabajando junto a organizaciones como Foro Emaús, Cedarena y
la Asociación ambientalista del Trópico Húmedo, para que se respeten las leyes
ambientales que protegen a su comunidad en cuanto al cultivo de la piña por la
empresa Agroindustrial Tico Verde S.A. SETENA ha tenido un papel muy importante
en el señalamiento de las faltas cometidas por esta empresa en esta comunidad,
sin embargo un día antes de iniciarse un cierre técnico solicitado por esta
misma institución, y después de tres resoluciones dictando la paralización del
trabajo de esa empresa, levantan ese cierre y dicen que la empresa esta
cumpliendo. Sabemos que no ha cumplido y que existen presiones muy fuertes para
que a las piñeras se les deje trabajar a pesar de todas las violaciones a la
legislación ambiental, laboral y al desmembramiento social y comunitario que
provoca este tipo de actividad productiva.
En las montañas de estos cantones se han comprado mil
quinientas hectáreas de varias fincas, entre ellas la antigua Hacienda las
Delicias, para sembrar piña, el negocio del momento, la dulce piña que es
comprada en Europa con los certificados EUREGAP, ISOS y otros, mientras las
comunidades día a día comprueban en carne propia que los requerimientos de
estas certificaciones no se cumplen y que NADIE da seguimiento para que eso se
cumpla. Caminos destrozados, acueductos contaminados, ninguna presencia de
apoyo a las comunidades (excepto cuando necesitan demostrar su aporte a las
comunidades para las certificaciones), horarios extenuantes de más de doce
horas en condiciones en que muchos se desmayan en el campo producto de la
insolación y los químicos; es el legado de desarrollo para nuestros pueblos
limonenses. Ahora han creado la comisión Socio Ambiental de la piña (COSAP) y
colocan campos pagados en los medios de comunicación, para hacer creer a la
opinión pública que el sector piñero esta comprometido con el desarrollo ambiental
y social del país. Entonces si dos más 1 eran tres, porque a ellos la suma les
da 6 en materia de desarrollo? A quien le creemos, a las comunidades en Buenos
Aires de Puntarenas, Pital de San Carlos, la Rita de Guápiles, el silencio,
Cairo, Milano y Luisiana de Siquirres, La Perla, San Luís, El Bosque y
Cartagena de Guácimo, entre muchas otras en el país; o a los representantes de
las empresas que se están llevando la riqueza de nuestra tierra como quien
compra oro por cuentas de vidrio. Con este panorama si las comunidades no hacen
valer el artículo 50 de nuestra constitución política, se sembrará piña y
cualquier otro monocultivo, sin cumplir las regulaciones de las leyes
ambientales, por donde sea.
Cuidado, porque un día podría tener la piña y todos sus
problemas en el patio de su casa, ah eso si, con el consecuente paquete del
maravilloso desarrollo para las comunidades.
Artículo 50.- El Estado
procurará el mayor bienestar a todos los habitantes del país, organizando y
estimulando la producción y el más adecuado reparto de la riqueza.
Toda persona tiene derecho a
un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Por ello, está legitimada para
denunciar los actos que infrinjan ese derecho y para reclamar la reparación del
daño causado.
El Estado garantizará,
defenderá y preservará ese derecho. La ley determinará las responsabilidades y
las sanciones correspondientes.
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