Guillermo Quirós Alvarez,
Oceanógrafo Físico
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La apertura de seguros al calor del TLC,
la posición estratégica en Mesoamérica, la débil legislación ambiental en áreas
costeras, los 1400km de línea de litoral pletórica de bahías y bellas
ensenadas; hacen de Costa Rica el lugar ideal para la construcción de marinas.
Por ello 22 proyectos hacen cola en el CIMAT-ICT en espera de condiciones aún
más blandas para instalarse y finalmente perjudicar 200km de magníficos
ecosistemas costeros.
Preámbulo
Los grandes capitales del norte
impulsan el turismo marítimo para los millonarios en la costa oeste y este de
América del Norte -por un monto cercano a ¢330.000,000.000-, ansiosos por pasar
amplias temporadas al calor del trópico y en ambientes naturales donde la
captura deportiva de picudos se torne abundante, tal como ofrecen las más ricas
aguas mesoamericanas asociadas al Domo Térmico de Costa Rica. Geográficamente
el navegante californiano debe realizar su crucero hacia el sur pasando desde
Acapulco hasta Costa Rica, pues los accidentes marinos previos no ofrecen
seguridad ni en el sur de México, ni desde Guatemala hasta Nicaragua, donde
línea rectas y uno que otro estuario contaminado dominan la morfología costera.
Si a lo anterior agregamos que los valiosos yates deben retar una marejada
entre 10 y 25 pies
de altura al paso por el Tehuantepec o el Papagayo, la solución es simplemente
ubicar el valioso haber en Costa Rica y evitarse las dificultades referidas.
Por otro lado la apertura
comercial en seguros de nuestro país permite a las casas aseguradoras
internacionales de yates ofrecer sus pólizas especializadas. Con la gran
ventaja de que al ser Costa Rica un país tropical de excepción atmosférica,
donde las tormentas tropicales no amenazan valiosos haberes, las primas son una
fracción de aquellas que prevalecen en otras latitudes, incluyendo la gran
Cuenca del Caribe donde el Calentamiento Global elevó decenas de veces las
primas de seguros, sobretodo después de los grandes huracanes del 2005 sobre el
Caribe y Golfo de México.
Requisitos técnicos
La normativa vigente en Costa
Rica exige tan solo un mínimo ambiental que raya en lo ridículo. Por otro lado
no existe personal técnico que evalúe y de seguimiento a los proyectos y en
general, hay una intención manifiesta de vulnerar el ambiente a través de
decretos del Poder Ejecutivo, el MINAE y otras instancias gubernamentales
encargadas de proteger el patrimonio marítimo de los costarricenses, tal como
lo ha señalado la Contraloría General de la República .
Un buen diseño debe de tener en
cuenta las siguientes variables, mismas que se ignoran en las leyes
costarricenses.
1. Patrones de corrientes: los
estudios básicos deben incluir un levantamiento por lo menos 1 año de
corrientes marinas y oleaje, que permita caracterizar adecuadamente el impacto
de la obra, pues siempre se altera el transporte natural de sedimentos,
provocando áreas aledañas de erosión y deposición, según la deriva litoral (o
corriente pegada al litoral, dependiente de la marea).
2. Propagación del oleaje: una
marina puede producir cambios en la propagación del oleaje debido a efectos de
reflexión y difracción sobre la estructura, así como cambiar su energía y
dirección en las cercanías de la estructura, alterando el patrón de sedimentos.
Además las obras de relleno o dragado durante la construcción, alteran el
patrón de difracción del oleaje, provocando erosión costera o acumulación de
sedimentos en los ecosistemas de los alrededores.
3. Morfología de la costa: es
preciso hacer levantamientos batimétricos precisos, dibujando la topografía del
fondo marino en un área de unos 10
km a la redonda, de tal forma que se pueda visualizar
alteraciones que la marina pueda ocasionar en la geodinámica costera
aledaña.
4. Características atmosféricas:
es preciso identificar las variaciones estacionales del viento, lluvias y
escorrentías aledañas al proyecto a lo largo del año. Solo de esa forma se
pueden prever trayectorias de derrames de hidrocarburos durante contingencias,
anticipar oleaje severo durante maniobra, estimar efectos adversos en las fases
de construcción y operación del proyecto.
5. Distribución y dispersión de
contaminantes: con base en la información anterior, se establecen las rutas
críticas que han de seguir los potenciales derrames por maniobras irregulares,
accidentes u operación del proyecto.
6. Sobre esta información, se
proponen los diversos planes de contingencia y los recursos programados para su
atención.
7. Tanto durante la fase de
construcción como durante la operación, las marinas deben mantener la calidad
del medio ambiente, evitar el deterioro estético, resguardar la salud de las
comunidades aledañas, no afectar la utilización de los recursos marinos, no
alterar cultivos marinos, garantizar la calidad del medio de tal forma que se
proteja la flora y la fauna y permitir
el desarrollo sustentable de las actividades humanas.
8. Las marinas deben diseñarse de
acuerdo a la sensibilidad del litoral aledaño, más que en función del capital
presente de los inversionistas. En países de alto control ambiental efectivo,
los modelos permitidos son cerrados o semicerrados, de acuerdo al grado de
control establecido sobre los efluentes y materiales desprendidos en la fase de
construcción, o durante la fase de operación.
9. Los modelos abiertos son aptos
para litorales de altas latitudes, donde la variedad de organismos marinos es
reducida, o la fragilidad del ecosistema marino es alta.
El proyecto de ley
No obstante las carencias
técnicas aludidas en la normativa vigente, el proyecto de ley manifiesta que:
para una correcta regulación de la materia, es indispensable que tanto las
obras como las condiciones particulares de determinadas zonas, no se vean
limitadas con la actual normativa. Lo cual demuestra que no existe en los
proponentes ninguna preocupación por los ecosistemas marinos y por el
contrario, se proponen las nuevas normas para facilitar la burla al ambiente.
Otro elemento que expresa bien
esta intención, es el establecer un nuevo parámetro ambiental que disminuye el
ya miope de la legislación actual: La Viabilidad Ambiental Potencial (VAP),
otorgada por la SETENA, gestionada a través de una Evaluación Ambiental Inicial
(EAI), mediante el procedimiento vigente. Una burla a todos los costarricenses.
Por ello podemos afirmar que el
proyecto de ley:
1. Es miope en el campo ambiental
marino, pues ignora riquezas nacionales y pone en peligro 220km de línea de
costa.
2. Facilita la agresión al
ambiente al debilitar controles y normas ambientales básicas.
3. Estamos cambiando de turismo
conservacionista a otro selectivo y de alto impacto ambiental.
4. Facilita la transformación de
la cultura en las comunidades costeras
5. Perdemos empleos dignos en la
costa.
Debido a las carencias legales y
técnicas aludidas, los proyectos de marinas en Costa Rica se fundamentan en
amplios rellenos de piedra que modifican la línea del litoral y del fondo
marino. Trabajos hechos sobre bases empíricas y apresuradas, que no cuentan con
los tiempos de análisis científico del dato de campo que se exige en países con
normativas serias. Por ello las consecuencias en nuestro litoral son:
1. Los rellenos cubren con
piedra, arena y concreto varias hectáreas del ecosistema marino, cambiando el
paisaje actual por edificios y moles de piedra, alambradas y vehículos en
amplios estacionamientos.
2. Durante la fase de
construcción se afecta el ecosistema aledaño y también severamente otros en
radios de 5 a
10km de largo, debido a los sedimentos que trae la piedra de los rellenos, con
agregados arcillosos de toda índole que serán arrastrados por las corrientes
paralelas al litoral. Estos sedimentos ahogarán los frágiles ecosistemas.
3. Durante la fase de operación
podrán verterse al océano el aceite quemado proveniente del mantenimiento de
las máquinas, los efluentes de los talleres de reparación y mantenimiento, los
disolventes del taller de pintura, las resinas y materiales nocivos del taller
de fibra de vidrio, los combustibles
derramados, entre otros.
4. El cambio en los patrones de
corrientes costeras y en la morfología costera alterará los patrones naturales
de sedimentación.
5. Es usual desviar riachuelos y
tapar pequeños estuarios, alterando el flujo de nutrientes al ecosistema
costero próximo y a las especies marinas que han requerido por siglos un ambiente
estuarino en su vecindad.
6. Verterán miles de vagonetas de
piedra y arena en el mar, para construir estacionamientos y muelles sobre
extensas áreas, donde otrora había vida marina y paisaje prístino.
7. Las dimensiones de la marina y
la intensa actividad naviera asociada, incrementará el potencial de derrames,
desechos y aceites que afectaran drásticamente la vida submarina.
8. El incremento el tránsito
desajustará los patrones naturales de comportamiento de delfines y gradualmente
eliminará la arribada de las tortugas.
De la mayor seriedad es el daño a
la sociedad, pues su cultura, economía y estilo de vida cambiará radicalmente.
Veamos:
9. El cambio de paisaje hará
cerrar los comercios vinculados al turismo a lo largo de cientos de metros del litoral,
para ser poco tiempo después presa de la misma corporación que comprará a
precios ridículos terrenos e inmuebles encerrados. Toda esta población activa
hoy, deberá modificar su forma de vida.
10. El turismo que venía por
tranquilidad y esparcimiento a esta región, ya no vendrá más, pues concreto,
piedra y aceites no es su objetivo; afectando directamente la economía de toda
la población.
11. Las playas aledañas
modificarán la morfología del fondo marino; eliminando el atractivo de olas
grandes que atraen a surfistas de todas latitudes, pero sobre todo a la
juventud y niñez local que hoy día se
mira disfrutar del mar como parte de su cultura. El tráfico de los yates saturará el tránsito
naval a tal grado, que surfear en 10km a la redonda será un riesgo con el cual
el turismo no va muy bien.
12. Droga y prostitución serán
otras secuelas de tener decenas de marineros extranjeros, acostumbrados a ese
estilo de vida.
13. Siempre el mejor gancho es la
generación de empleo. Pero de ellos el 20% corresponde a personal
administrativo propio de las corporaciones traídos del exterior; 40%
corresponde a marineros extranjeros que constituyen la tripulación; 10% a
oficinas de gobierno central, 20% a especialistas en mantenimiento de lujosos y
valiosos yates, entre ellos en motores, velamen, pinturas marinas;
necesariamente foráneos. Y tal vez unos pocos ayudantes locales de toda índole.
Pero a cambio perderán el ingreso de miles de turistas anuales, empleos
directos e indirectos en la comunidad afectada.
14. Las marinas como están
planteadas rompen el esquema de conservación y promoción del ambiente, por
encima de normas establecidas en la ley Orgánica del Ambiente que prohíbe las
actividades orientadas a interrumpir los ciclos naturales en los ecosistemas de humedal, tal como la
construcción que altere el flujo de aguas, drenajes o cualquier alteración que
provoque el deterioro de los ecosistemas.
Recomendaciones
La posición estratégica de Costa
Rica puede ser utilizada racionalmente a través de proyectos de menor
envergadura, construidos lejos de ecosistemas frágiles, bajo diseños y
supervisión técnicamente idónea. No se vale violentar las escazas leyes
ambientales para adueñarse de los bienes naturales de comunidades con toda una
historia y cultura que no va con estos mega-desarrollos. Por el contrario, los
inversionistas deben conocer que el respeto a los ecosistemas marinos, la sana
generación de empleo y la capacitación de la juventud local en aéreas técnicas
debe acompañar el desarrollo, para que quienes han sido dueños históricos del
territorio puedan progresar en armonía con su cultura y su ambiente.
Conclusiones
1. 22 marinas representan 22 puertos internacionales nuevos.
Ello compromete al Estado a cuantiosas inversiones en servicios públicos:
Personal e
infraestructura de Migración
Personal e
infraestructura de aduanas
Personal e
infraestructura seguridad
Infraestructura
en emergencias
¿Estamos en condiciones de
realizar estas inversiones en demérito de otros sectores sociales?
2. El radio de impacto de una
marina es del orden de 10km sobre el litoral. Por ello debemos estar
conscientes de que aprobar 22 marinas implica perder 220km de ecosistemas
marinos.
¿Nuestro país está dispuesto a
ceder esos territorios o deseamos conservar esos ecosistemas para las
generaciones futuras como parte de un patrimonio nacional en menoscabo?
Por todo lo anterior las marinas
deben ser la excepción, no la norma… Obras con problemas
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