|
Usted recordará que la FECON comenzó labores en 1989 como una iniciativa visionaria, orientada a articular al incipiente, pero también disperso, sector ambientalista costarricense. Ya pasaron más de 10 años y, si miramos en retrospectiva, hallaremos cuantiosos logros y muchas enseñanzas. Hoy lo más sabio es atesorar esos logros y esas enseñanzas que son, al fin de cuentas, aquello que apuntala nuestra identidad y aflora como referente para los mejores tiempos que podemos construir. Asimismo, el reto ineludible consiste en valernos de toda la experiencia acumulada, en aras de favorecer la integración del movimiento y consolidar espacios de comunicación.
De allí que conviniéramos retomar el proyecto Diálogos Ambientales
el cual, a la postre, será un medio para redescubrirnos, dialogar,
compartir información y, en suma fortalecer el sentido colectivo de
pertenencia. Con este ejemplar nos interesa facilitarle un útil
directorio de las 29 organizaciones afiliadas a FECON. Además usted
encontrará información del esfuerzo realizado por l@s compañer@s que
integran los grupos de Agua, Energía y Bosques.
También nos referimos
al nuevo proyecto del Centro de Acopio, presentamos una semblanza y
destacamos el valioso trabajo de la Asociación Desamparadeña para el
Desarrollo Sostenible (ADES), organización colaboradora, como se
seguirá haciendo con cada grupo miembro. Un espacio preponderante ocupa
el reportaje sobre los orígenes de nuestra querida federación.
Decidimos elaborarlo con la idea de rescatar el espíritu que motivó el
surgimiento de la FECON.
Se verá que primó, en aquellos
momentos, un clima integracionista, como reacción a un contexto que
amenazaba la sobrevivencia de las organizaciones ambientalistas. Y tal
ha sido nuestro esfuerzo con el transcurrir de los años: un esfuerzo
por sumar organizaciones que no solo guarden un compromiso sincero con
la naturaleza sino también con el desarrollo social y cultural de Costa
Rica y el Mundo. Esta sensibilidad es la piedra angular de FECON, el
perfil constructivo y soñador que como instancia de segundo grado no
podemos perder.
Somos la plataforma donde converge la voz de muchos
grupos, un espacio legítimo para concertar las diversas propuestas y
visiones ambientalistas posibles. FECON es eso: instrumento de diálogo
y acción, al servicio de las organizaciones asociadas. Así, en el marco
de nuestro trabajo de regionalización y después del I Encuentro
Nacional Ambiental de Costa Rica, estamos seguros de que el sector
ambientalista del país sabe, como nunca antes, que hoy lo estratégico
es propiciar la integración y armonizar agendas. Diálogos Ambientales
vuelve con esta perspectiva, es decir, con las páginas abiertas para
proyectar horizontes comunes.
Reportaje: Integración y Lucha
La Federación Costarricense para la Conservación del Ambiente
(FECON) acaba de cumplir 13 años de existencia. En este reportaje
recordamos cómo fueron sus orígenes. Aquel 29 de octubre de 1989 se
concretó la idea. Antecedieron cuatro años de reuniones y reflexiones.
Cuatro años para trazar, con puntos y comas, la identidad de un bonito
proyecto. Y por fin sucedió: aquel 29 de octubre quedó fundada, en
Asamblea Constitutiva, la Federación Costarricense para la Conservación
del Ambiente (FECON). Trece años han transcurrido desde ese preciso
momento en que, también trece organizaciones, celebraron el urgente
nacimiento de una instancia que abrigara sus luchas y reivindicaciones
específicas. Fue hasta 1991 que se tuvo en firme la personería
jurídica sin embargo, quedaban asentados los principales pilares y el
trabajo federado tenía un norte.
La FECON surgió como una necesidad
sentida por un incipiente movimiento ambientalista que se debatía, ya
no solo contra los enemigos visibles, sino también contra los peligros
de su propia atomización. Pasemos revista al clima imperante en aquel
entonces, en un esfuerzo por rescatar los aportes, siempre valiosos,
del pasado.
Contexto agresivo
A mediados de los 80 ya algunas organizaciones ambientalistas
costarricenses empezaban a ser víctimas de embates provenientes de
intereses privados. Un ejemplo lamentable fue la disolución, en mayo de
1985, de la Asociación Costarricense para la Conservación de la
Naturaleza (ASCONA), decretada por los Tribunales de Justicia en un
juicio planteado por particulares opuestos a su lucha contra un
oleoducto que atravesaría Talamanca, partiendo del Golfo Dulce y
desembocando en Cahuita. Si bien la sentencia fue anulada
posteriormente y el oleoducto no se construyó en el país, el precedente
dejó un incómodo sinsabor entre los ambientalistas de entonces.
Ese
mismo año, un grupo de indígenas de Rey Curré, Boruca y Térraba,
liderados por don Cristino Lázaro, realizaron un bloqueo para impedir
la extracción de madera del territorio de Boruca. Esta protesta les
costó la detención a 42 de ellos quienes, por defender los recursos
forestales de su propia tierra, pasaron tres días en prisión. Ante un
contexto que se tornaba cada vez más agresivo, algunos grupos se
comienzan a plantear la idea de formar un órgano integrador de segundo
grado. Según León González, quien fuera después el primer presidente de
FECON, en 1985 habían inscritas legalmente al menos 15 agrupaciones
interesadas por la defensa y protección del ambiente.
Dicen que fue
Joseph Tosi, preocupado por los hechos recientes, quien primero planteó la idea en la Junta Directiva del Centro Científico Tropical, la organización ambientalista inscrita, más antigua del país. Su propuesta consistía en
"formar una federación de instituciones no gubernamentales, con el fin
de unificar todos los intereses sobre medio ambiente y ser humano y
adquirir más influencia política y voz más fuerte frente a los
problemas ambientales". "Lo que pensé en ese momento fue en crear una
herramienta que sirviera para apoyar a los grupos con intereses
comunes, de la forma más objetiva posible", comentó Tosi. Sin embargo
la idea se materializó hasta 1989, con el respaldo de las siguientes
organizaciones: CCT, VIDA, ODECOR, OET, CODECE, AECO, APRENABRUS, ASVO,
ARBOFILIA, ARCA, ACM, ASCONA, APREFLOFAS y la Fundación de Educación
Ambiental.
Una sombrilla para la integración
La FECON nació descalza, sin oficina, fax o teléfono. Cuenta Miguel
Soto, integrante de la Asociación Protectora de Árboles (ARBOFILIA),
que había quienes la visualizaban sin mayores recursos, simplemente
como punto de encuentro. Otros, por el contrario, pugnaban porque
existiera financiamiento, sede y algunas facilidades. Con los años
prevaleció esta segunda posición. Para Miguel fue muy bueno integrarse
porque, a su juicio, en aquellos tiempos "había mucha gente que veía
raro lo que los ambientalistas hacíamos". En ese sentido, la unión dio
la confianza de que no se estaba solo en la lucha. Comentó además que,
por aquel entonces, tuvieron ocasión de conocer la realidad del
movimiento a nivel centroamericano, durante una gira a El Salvador.
La
enorme fragmentación que encontraron les hizo reflexionar que tal
situación no debía ocurrir en Costa Rica. Según Romano Sancho, quien
fuera el primer vicepresidente de la FECON, se logró conformar un techo
o "sombrilla" para acercar a los grupos, no alrededor de una agenda establecida, sino como
un proyecto para sumar esfuerzos y representar al movimiento
ambientalista costarricense. Tanto Romano como Miguel identifican una
característica originaria e histórica de la FECON: la presencia de
tendencias ideológicas. Sin afán de mostrar una polarización tajante,
se podría señalar un sector en esencia conservacionista y otro sector
con preocupaciones ciertamente ambientales, pero con una perspectiva de
tipo político-social o ecologista. Lo importante, según Romano es que,
pese a las diferencias se invirtieron las energías para integrarse e
intentar construir un movimiento. "Desde el inicio han existido
tendencias, pero se tenían propósitos más amplios y trascendentes que
las mismas tendencias", aseguró. Esta composición tan heterogénea no
impidió entonces que se aprobara un estatuto con perfil y propósitos
claramente establecidos. La federación se definió como un órgano de
carácter científico, técnico y cultural, sin fines de lucro o
religioso, no gubernamental y no identificado o vinculado con ningún
partido político nacional o extranjero.
Se planteó entre sus fines la integración de instituciones
conservacionistas no gubernamentales, la protección y conservación del
ambiente, el fomento de la cooperación entre sus miembros y el apoyo de
sus iniciativas específicas. Asimismo, destacan como acciones a
implementar las siguientes: fomentar grupos locales, realizar foros de
discusión, emitir pronunciamientos ante la opinión pública y servir de
mediador en disputas entre la membresía.
FECON para mucho rato
A la luz de las tareas y los fines encomendados por los estatutos y
recordando el trabajo realizado en estos trece años (Ver Recuadro), es
legítimo concluir que la FECON ha jugado un papel preponderante en
apoyo a múltiples luchas nacionales. Sin embargo resulta conveniente
reparar en la necesidad de lograr, día con día, un mayor alcance e
incidencia.
Sobre el tipo de federación que se debe consolidar aun existe un
debate, incluso entre quienes le dieron vida al proyecto: León González
defiende la idea de que sea una Contraloría Ambiental, definidora de
políticas; mientras Romano Sancho plantea abandonar el marcado espíritu
"mesetista" pues a su juicio- "ha sido típico de la FECON, desde su
nacimiento, el concentrar su trabajo en la Meseta Central. Lo cual es
curioso porque las principales luchas ambientales en Costa Rica se han
dado en las zonas rurales".
Por su parte, Miguel Soto piensa que debe
existir más apoyo a la producción alternativa. Para él, campesino de
profesión, es importante el perfil político, pero también lo es apoyar
el trabajo del campo. Finalmente Joseph Tosi considera que FECON no
puede tener una identidad específica, sino ser el continente de
variadas identidades. Algunas visiones serán convergentes, otras serán
excluyentes. Lo importante es que las condiciones están dadas para
consolidar un proyecto que aun tiene mucho que darle a Costa Rica.
|