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Proyecto El Diquís permitirá abastecer de luz a un millón de familiasConstrucción empieza a finales del próximo año en la zona sur del país Obra es vital para garantizar energía a partir del 2016, asegura el ICE
nacion.com A finales del próximo año, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) iniciará la construcción de la planta hidroeléctrica más grande de Centroamérica.El proyecto se llama El Diquís y se ubica entre Buenos Aires, Osa, y Pérez Zeledón.
La potencia de la planta (631 megavatios)
equivaldrá a la tercera parte del parque eléctrico del país (2.000
megavatios) y alcanzará para abastecer a un millón de familias. La obra
garantizará la energía a partir del 2016.
Hoy, la hidroeléctrica más grande del Istmo es El Cajón (300
megavatios), ubicada en Honduras. Aquí, es Angostura (Turrialba), con
177 MW.
El Diquís creará un embalse de 55 kilómetros cuadrados con el río General y reubicará a 1.100 personas.
El lago guardará agua de un año seco a uno húmedo.
Aunque esa laguna es menor que la de Arenal, su potencia será 2,6 veces
mayor gracias a que el agua entrará a las turbinas, instaladas bajo
tierra, luego de una caída de 290 metros.
La obra cuesta $1.850 millones, más que cualquier obra pública en la
historia del país (la ampliación del canal de Panamá, por ejemplo,
cuesta $5.250 millones).
Pese a su alto costo, el precio de la energía producida en El Diquís será uno de los más bajos: $0,07.
Ya el ICE tiene 338 empleados en el sitio e invertirá ¢29.000 millones
en el 2009 en preparativos y el estudio de impacto ambiental.El Diquís
sustituye el gran proyecto Boruca
El ICE escogió la planta El Diquís para sustituir al ambicioso proyecto
hidroeléctrico Boruca porque tiene impactos sociales y ambientales
mucho menores.
Ambas obras se desarrollarían con ríos de la zona sur (aún inexplotada
por el sector eléctrico) y constituían importantes soluciones para
abastecer la demanda de energía del país.
La idea de Boruca nació en los 60 para abastecer una posible industria
de aluminio en la zona y, luego, se le consideró vital para la
expansión eléctrica nacional.
Sin embargo, ese proyecto obligaba a movilizar 2.500 personas, mientras que El Diquís, a 1.100.
El embalse de Boruca habría cubierto 12.500 hectáreas, de las cuales
una tercera parte eran territorios indígenas. El Diquís, en cambio,
inunda 6.800 hectáreas, de las cuales solo el 12% son indígenas.
La laguna del primer proyecto incluso habría inundado importantes comunidades indígenas como Rey Curré.
Boruca también obligaba a reconstruir 38 kilómetros de la carretera Interamericana sur y, el Diquís, solo 3,6 km.
Otra desventaja de la obra nacida en la década de los 60 es que retenía
casi la totalidad del río Grande de Térraba y afectaba en forma directa
los humedales Térraba-Sierpe.
Eso no quiere decir que El Diquís no afecte ese humedal, pero los técnicos del ICE prevén que el efecto será menor.
Pese a todas estas diferencias, la potencia de ambos proyectos no es
muy diferente. Boruca era de 832 megavatios y El Diquís, de 631
megavatios.
Greivin Mayorga, director de Proyectos del ICE, dijo que Boruca no
queda descartado, pues se podría desarrollar en el futuro. El Diquís
fue escogido en el 2006 luego de un estudio técnico.Instituto ofrece a
1.100 personas reubicar sus pueblos
El ICE identifica lugares para reubicar a 1.100 personas cuyos pueblos
serán inundados por el proyecto El Diquís, en la zona sur.
La entidad encontró 17 sitios con características similares a las zonas
por anegar, pero desea que los mismos afectados los escojan.
Entre los pueblos que serán inundados están El Ceibo, Parcelas, La
Tinta, Ocochovi, Caracol, San Miguel, Remolino y La Gloria. En ellos,
viven 268 familias, de las cuales 36 son indígenas.
Evelio Fallas, vecino de El Ceibo dedicado a vender productos que
siembra en sus tierras, espera que el proyecto promueva el turismo.
Él espera ser reubicado en la Fila Brunqueña, en donde podría dedicarse
a ese nuevo negocio. “Ojalá que no haya desventajas porque queremos que
sea lo mejor para toda la ciudadanía, especialmente para los niños”,
agregó.
Al igual que Fallas, varias personas consultadas dijeron estar
informadas del proyecto, no expresaron una oposición radical y esperan
beneficios.
El ICE también tiene un equipo de profesionales en busca de yacimientos arqueológicos en un radio de 90 kilómetros cuadrados.
La entidad, además, evalúa cómo minimizar los efectos de la reducción
del caudal del río General a partir del punto en el que se colocará la
presa que creará el embalse.
Ese cauce alimenta al Grande de Térraba, el cual a su vez nutre los
humedales de Sierpe. El General tiene un caudal promedio de 177 metros
cúbicos por segundo, pero solo le quedarán de 16 a 20 m³.
Elías Alfaro, funcionario del ICE, prevé que el efecto no será tan
fuerte porque, 20 kilómetros después de la presa, el Térraba es
alimentado por el río Coto Brus.
Grevin Mayorga, director de Proyectos del ICE, sostuvo que la intención
es tener un acercamiento transparente con los afectados: “Cualquiera
puede sesgar la opinión si la gente no está informada”. El funcionario
adujo que estas comunidades se han sentido abandonadas por el Estado y
ahora la entidad busca encontrar soluciones a sus problemas y
desarrollar nuevas actividades.
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