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Concesionar más agua que la existente está secando los ríos
miércoles, 25 de mayo de 2016
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  •  MINAE  responsable  de decenas de conflictos en Puntarenas y Guanacaste
  •  Alianza por la Defensa del Agua denuncia  desigualdad  en el acceso al agua

 En los últimos días se han denunciado la sequía y la sobreexplotación de ríos como el Tempisque en Guanacaste pero también los ríos del pacifico central: Abangares, Guacimal, Aranjuez, Aranjuecito, Acapulco y Lagarto. La principal causa de esta situación es la  desigualdad  hídrica,  evidenciada  en la sobre explotación de los ríos.

En Puntarenas, las Alianza  para la Defensa del Agua hizo un análisis  que demuestra que la Dirección de Aguas  del MINAE ha autorizado la extracción de agua  más allá de la  cantidad de caudal que hay en los ríos, habiendo concesiones que equivalen hasta al 120% de algunos de los pocos caudales naturales medidos en estación seca.

Río

Caudal

Concesiones

Abangares

120 L/s

120 L/s          (100%)

Lagarto

100 L/s (2002)

120 L/s          (120%)

Guacimal

1259 L/s

1000 L/s       (125%)

Fuente: Alianza  por la Defensa  del Agua – Puntarenas a partir de los datos de la Dirección de Aguas  del MINAE

Este año  se documentó  que el Río Guacimal se encontraba seco a la altura de la  Hacienda  San Agustín. Lo mismo  sucedió  con el Lagarto, siendo amenazado Chomes, Judas, Lourdes de Abangares, Malinche, Costa de Pájaros, Cocorocas, Lagarto Sur, Orocú y Punta Morales, entre otros. En esta zona, las  ASADAS (Asociaciones para el Abastecimiento comunal del  Agua)  tienen la responsabilidad de abastecer de agua  a más  de 10 mil personas, lo cual  se está volviendo casi  imposible.

El abastecimiento de agua para la población ha pasado a segundo plano. Por ejemplo, en el rio Guacimal las ASADAS extraen agua de pozos en las áreas de protección  que dependen del río. Mientras manejan consumos de 10 a 15 litros por segundo,  el  riego para la producción de piña,  algodón transgénico y ganadería  consume  1259 L/s.

Las ASADAS  se han organizado para  romper las presas ilegales sobre en el Río Lagarto, y así evitar que se  secaran los pozos.  La Alianza declaró que  “La  seguridad hídrica es para las actividades privadas y si queda de último para el abastecimiento del agua de las comunidades. En nuestra zona, sociedades anónimas pueden acaparar desde el 50% hasta el 100% del agua de un solo río, como en el caso del río Acapulco”.

Para la Alianza “El Ministerio de Ambiente cuenta con datos muy generales y poco representativos del ciclo del agua en las cuencas de la unidad hidrológica Abangares (que agrupa los ríos afectados)  -igual que en el resto del país. Los directivos de instituciones no pueden esconder su descontrol sobre el recurso hídrico ante los medios de comunicación”.

Un ejemplo más de la discordancia del MINAE en cuanto a la información sobre el caudal, y las concesiones que otorga, es el del Río Abangares. Los desvíos legales o ilegales de agua, junto con la destrucción del cauce, alteran gravemente el sistema hidrológico de la parte baja de la cuenca, pudiendo amenazar incluso el abastecimiento de pozos como el de la ASADA de Manzanillo o la producción agrícola por pequeños y medianos productores de Abangaritos que requieren de agua para regar sus plantaciones de sandía mediante goteo.

Si bien  el  estudio   base  para el Programa de Gestión Integrada del Recurso Hídrico del MINAE (2008) expone que la unidad hidrológica de Abangares es la de menor recarga media anual del país, sus ríos concesionados por encima incluso del 100% de su caudal.

Los permisos para tala legal de bosque también son un factor determinante de preocupación: “en el sector de Orocú se dieron permisos para cortar múltiples especímenes en un bosque rivereño dentro del área de protección del pozo que aprovecha el acueducto de Punta Morales y Cocorocas, asegura la Alianza.

Existe una desigualdad en el acceso al agua, pues  hay comunidades en esta zona  que están excluidas  del derecho al agua para consumo humano de calidad y en cantidades  suficientes. Por ejemplo en  Sardinal de Puntarenas, la ASADA se ha visto obligada a hacer constantes racionamientos para el pueblo entero, mientras el rio Aranjuecito,  que podría abastecer a la comunidad , está  dedicado  al riego ganadero.

Finalmente la Alianza sentencia: “Si la población no abre debates en este momento sobre la justicia en la distribución del agua y  de sus cuencas, el descontrol de la Dirección de Aguas puede terminar en un escenario de problemas severos que desencadenen conflictos cada vez más subidos de tono por la entrega de permisos a espaldas de las comunidades y para actividades que no se adecúan a la realidad ambiental de la zona”.

 

Ver fotos y casos más detallados en https://www.facebook.com/AlianzaHidricaPuntarenas

 
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